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Cuando contratamos un servicio de conexión a Internet con una velocidad de cientos de “megas”, esperamos que la conectividad del hogar “vaya como un tiro”. Pero la realidad, en no pocas ocasiones, es bastante diferente y nos encontramos con situaciones en la que esos “megas” no lucen.

El talón de Aquiles de la conectividad de banda ancha, y especialmente de la de fibra, es la red Wi-Fi a la que nos conectamos habitualmente en casa una vez que el instalador nos deja configurado el router, el teléfono fijo y la tele. Al router llegan los 100 Mbps, 300 Mbps o incluso 600 Mbps, pero la cifra disminuye a unas decenas de megas cuando se trata de nuestros dispositivos. Lo que es peor: servicios como los de videoconferencia, streaming o cualquier otro que necesite una alta velocidad y baja latencia no funcionarán como deberían en determinadas circunstancias. Para intentar subsanarlo, pueden ir bien algunos de los consejos que recoge esta infografía.


El router: ese desconocido

El router, en muchos casos, con todo lo necesario que es, es un completo desconocido. Nos lo dejan instalado, cierto, pero no nos dicen, por ejemplo, cómo cambiar el nombre de la red WiFi o la contraseña, para no tener que escribir decenas de caracteres sin sentido cada vez que configuramos una conexión inalámbrica. Tampoco nos dicen cómo configurar otros parámetros del router como puede ser la separación de las bandas de 2,4 GHz y 5 GHz.

Además, en ocasiones, nos dejan instalado el router en una esquina de la casa, alejado de cualquier otro dispositivo, con lo que perderemos la oportunidad de usar conexiones de cable en aquellos casos en los que es óptimo hacerlo, como en el de las consolas de videojuegos o en el de la televisión Smart TV.

Por otro lado, los routers que instalan las operadoras suelen venir con tecnologías de conectividad que nos son las más recientes ni las más eficientes. En algunos casos, nos cobrarán un plus por instalar un router “mejor”, que aproveche la velocidad de conexión de nuestra flamante fibra al máximo; es decir, que lleve sobre Wi-Fi los 100 Mbps, 300 Mbps o 600 Mbps que tengamos contratados. 100 Mbps y 300 Mbps son relativamente fáciles de “mover” con un router estándar, aunque solo si estamos cerca del mismo. Los 600 Mbps son palabras mayores.

Mejorar el router o comprar uno nuevo

Si queremos mejorar las posibilidades de la red doméstica, la disyuntiva está entre solicitar un router a la operadora, en ocasiones con un coste adicional, o comprar nosotros un router avanzado. La segunda opción suele dar un poco de miedo, especialmente ante la eventual dificultad de configurarlo. Esta tarea, en la práctica, es mínima: a diferencia de los routers de las operadoras, los comerciales vienen con asistentes de configuración que permiten tenerlo listo funcionando en cuestión de minutos.

La pregunta que podemos hacernos es: ¿cómo conectamos el nuevo router al de la operadora? La respuesta es sencilla y pasa por usar un cable Ethernet que conecte una de las salidas cableadas del router de la operadora con la entrada de red cableada serigrafiada como WAN (Wide Area Network).

También se podría pensar que un router avanzado cuesta “un riñón”. Pero la realidad contradice nuestros miedos. Así, el router Huawei WiFi AX3 tiene un precio de 49 euros y ofrece una tecnología de red inalámbrica que sigue estándares de conectividad Wi-Fi como Wi-Fi 6 Plus, con tecnologías adicionales que facilitan la configuración de la red WiFi para nuestros dispositivos, permiten aumentar el alcance de la red o protegen nuestros datos y nuestra red doméstica mediante la combinación de hardware y software en el propio router.

Nos encontraremos con dos routers en casa, eso sí, pero podemos dejar el de la operadora en cualquier sitio y llevar, gracias al cable de red, el nuevo WiFi AX3 a un lugar óptimo en el hogar, como puede ser el salón al lado de la consola o el televisor. Si ya tuviéramos el router de la operadora en el salón, la ventaja del router AX3 es su pequeño tamaño y su diseño atractivo.

Las ventajas de un router propio

La primera ventaja es que es nuestro. En un caso como el del Huawei WiFi AX3, tenemos “un pepino” de router por apenas 50 euros, lo cual es básicamente una ganga. No tendremos que devolverlo cuando cambiemos (si cambiamos) de operador y no será preciso modificar ninguna configuración aunque cambie el proveedor de servicios de conectividad.

Otra ventaja es la de ser “dueños” de la configuración del router: al seguir un asistente de puesta a punto, podremos definir nuestras propias redes inalámbricas y contraseñas. Y será más sencillo acceder a la configuración de puertos, por ejemplo, que con el del operador. La configuración de puertos es necesaria para usar algunos servicios y aplicaciones de Internet que, por defecto, podrían estar bloqueados.

 

Una tercera ventaja está en la posibilidad real de aprovechar todos los “megas” de nuestra conexión de Internet. El AX3 viene con Wi-Fi 6 Plus, que es Wi-Fi 6 (velocidades de hasta 1,2 Gbps o 1.200 Mbps, hasta 128 dispositivos simultáneos, latencia de 10 ms o consumo un 30% menor que en Wi-Fi 5) más un “plus” que permite alcanzar velocidades de hasta 1,8 Gbps o 1.800 Mbps cuando conectamos dispositivos (móviles, tabletas u ordenadores) compatibles con este Wi-Fi 6 Plus. Los móviles Huawei de última generación como el P40 Pro o el Mate 40 Pro integran Wi-Fi 6 Plus, por ejemplo.

Wi-Fi 6 Plus también habilita modos que permiten conectar nuestros dispositivos incluso en ubicaciones especialmente alejadas del router. El router AX3 emite con una potencia de 6 dB nada menos, lo que combinado con la tecnología Dynamic Narrow Bandwidth y dispositivos compatibles con esta tecnología, como los smartphones más recientes de Huawei, facilita, incluso, la conexión en diferentes plantas de la casa.

Un router como este AX3 de Huawei también puede funcionar en modo “Mesh”. Es decir, si necesitamos extender la cobertura de la red WiFi, podemos comprar un segundo router AX3 y dejar que la red Mesh se configure automáticamente usando el mismo nombre de red Wi-Fi y la tecnología de conectividad óptima para llevar la red a lugares alejados. El precio de 49 euros es sumamente competitivo frente a soluciones Mesh de otros proveedores y la facilidad de configuración es máxima.

Mejor con otros dispositivos Huawei

La sinergia entre este router y otros dispositivos de Huawei es máxima. De hecho, mediante Huawei Share, podemos configurar redes para compartir con otras personas sin más que acercar el móvil al router. En este caso, se ofrecerá conectividad de invitados a aquellos usuarios que se conecten de este modo, para evitar posibles accesos a recursos de la red local que no es conveniente que sean accesibles por todo el mundo.

Además, podremos aprovechar al máximo las posibilidades de la red inalámbrica con velocidades de transferencia de hasta 1,8 Gbps. Y lo que es mejor, será factible usar la app AI Life para configurar el router de un modo ultra sencillo desde la interfaz de la aplicación, en vez de usar las interfaces tradicionales en un navegador.

Todo ventajas

Como se puede ver, las ventajas asociadas a tener un router avanzado, elegido y puesto a punto por nosotros son muchas. Hay más, como disponer de tres puertos de red Ethernet adicionales para conectar equipos de gaming o dispositivos como una Smart TV. Si usamos el dispositivo en modo repetidor Mesh, podremos llevar la conectividad de red a otros puntos del hogar y disfrutar de conectividad cableada allí donde tengamos el router repetidor.

Además, no podemos dejar de lado el excelente precio de este router con procesador Quad Core y seguridad integrada, que es compatible también con usos en escenarios profesionales como oficinas o departamentos.